Retórica Gastronómica

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Hace poco entré en una cafetería. Entre sus especialidades, escritas en una pizarra, quedé fascinado con el sándwich vegetal de pollo. Mientras tomaba mi café empecé a recordar expresiones similares, aquello que llamamos oxímoron, la unión de dos conceptos contradictorios con el fin de originar un nuevo sentido. Expresiones como frío abrasador, instante eterno o calma tensa. O aquellos que contienen un sentido irónico –siempre dependiendo de quien los enuncie– como el de arte taurino, inversión segura, inmaculada concepción, monarquía moderna o inteligencia militar.

El mundo de la alimentación está llena de oxímoron, como los destinadas a eliminar parte de la naturaleza intrínseca de un producto como café descafeinado, mayonesa light, cerveza sin alcohol, leche desnatada o hamburguesa vegetal. O expresiones que usan dos conceptos que en principio son contradictorios como agridulce, helado frito, vino crujiente, crema ligera… O la directamente despectiva comida basura.

La cocina de vanguardia también se apoya en recursos similares, etiquetando platos o técnicas como lo que no son hasta crear los famosos “falsos”. Como en casi todos los casos Ferran Adrià dio el pistoletazo de salida con perlas como el cuscús de coliflor, el caviar de melón, la mini cerveza de espárragos i trufa, la croqueta líquida… Y la cosa siguió con conceptos como la cocción en frío o los postres salados para llegar al más grande de todos: la cocina tecnoemocional. Ahí es nada!

Pero con el sándwich vegetal de pollo entramos en una nueva dimensión de la retórica alimentaria: la de proponer un plato, una técnica, un producto o unas cualidades y contradecirlas en el propio enunciado con total naturalidad. Puede servir para ofrecer un plato vegetariano con carne como en este caso, una sopa instantánea de pollo que nunca vio plumífero, un yogur de fresa que no ha tocado fresa, un huevo frito sin aceite (las nuevas sartenes revestidas de titanio son lo más) o una soja ecológica y de comercio justo con pesticidas y producida por niños en un país en vías de desarrollo. Ya se encargaran las autoridades de prohibir el uso de la expresión o de hacer la vista gorda, según el caso.